viernes, 6 de abril de 2012

Suicidio interrumpido

Pequeña historia que comencé a escribir hace unos días, uno de los fragmentos ya lo tenia escrito hace mucho y se me ocurrió una buena idea para aplicarlo en una historia. El principio puede ser medio extraño, solo espero que les guste! Y para los que leyeron la entrada anterior, ¿hay algún nombre que les resulte conocido?


Parte 1
Un fuerte trueno me obliga a abrir los ojos, pero por mas que intentara no podía ver nada mas que oscuridad a la distancia. ¿Dónde estaba? Podía sentir la lluvia sobre mí y el frío viento golpeándome la espalda. ¿Por qué estaba desnuda? Por mas que lo piense no le encontraba razón ¿Por qué me encontraba en mitad de la nada? No podía recordar nada anterior a este momento, solo sentía frío y dolor en todo el cuerpo y el miedo envolviéndome lentamente.
Por más que me costara comencé a caminar y bajo mis pies podía sentir la tierra húmeda y las filosas piedras. Aunque trataba de caminar cuidadosamente siempre me lastimaba con algo y fue cuestión de tiempo hasta que tropecé. La caída había sido realmente dolorosa gracias a que mi cuerpo se encontraba aun mas sensible por culpa del frío, no quería moverme más pero si decidía quedarme quieta solo moriría congelada y asustada, trate de usar todas mis fuerzas para levantarme y cuando lo hice pude ver una luz a lo lejos.
Una luz, por más minima que sea era una esperanza y comencé a ir hacia ella cada vez más rápido. Cuando me di cuenta el piso ya no era de tierra, sino que parecía una calle de adoquín y a medida que me acercaba podía ver que aquella luz era un antiguo y alto  farol frente a un puente que por alguna razón me sonaba familiar. Debajo del puente no había absolutamente nada, solo un vacío y al otro lado de este una gris ciudad en la que no se sentía ni un alma, pero tal vez allí encontraría un refugio de este frío.
A medida que cruzaba el puente sentía curiosidad por acercarme a los bordes y una vez allí aumentaba la tentación de saltar, incluso al apoyarme las barandas se desmoronaban como invitándome al precipicio. Me aleje lentamente y seguí mi camino a la ciudad, lo ultimo que quería era perecer en un sitio tan extraño.
Caminar por aquella calle era como ir por un pasillo al aire libre. Las construcciones a mí alrededor se veían sumamente frías y parecían deshabitadas pero de todas formas podías sentir como si en cada ventana hubiera alguien respirando y mirando cada paso que das. Me sentía perseguida y cada paso que daba me hacia sentir mas y mas pesada, lentamente me estaba dominando la paranoia, como si supiera que en cualquier momento alguien saldría a atacarme. Habré recorrido la distancia de 8 o 9 cuadras sin que aquel camino terminara, los edificios cada vez más altos y ninguna calle cortaba la que yo estaba recorriendo, algunas luces fallaban y los ruidos de pasos resonaban con fuerza. Se podía escuchar como si hubiera alguien más caminando allí pero no vi a nadie hasta que un frío cuchillo penetro a través mío y al darme vuelta vi un hombre completamente tapado y sin rostro alguno.
“corre” escuche de algún lado y obedecí. No había sangre, solo dolor, pero estaba muy asustada como para percatarme de ello en primer lugar y a medida que corría podía sentir más cuchillos clavándose en mí tras el eco de cada uno de los pasos de aquel hombre. Nuevamente encontré una luz de esperanza: se podía ver un negocio abierto a lo lejos ¿Una farmacia? No lo pensé dos veces en dirigirme allí.
Terror, solo eso sentí en ese momento. Me había paralizado al instante que ente, no podía cerrar mis ojos por más que lo intentara y caí de rodillas al piso mientras tapaba mi boca con ambas manos. Entre mostradores tirados y frascos de vidrio rotos por doquier me podía ver a mi misma atada de los brazos y colgando de una enredadera llena de marchitas flores, las espinas que se clavaban en mis brazos hacían que no parara de sangrar y al mismo tiempo que lo veía podía sentir ese dolor que me volvía loca. Y como si fuera poco allí estaba mi perseguidor, ignorándome totalmente y dirigiéndose a mi otro yo que colgaba en el centro de la habitación. Estaba paralizada, aquel hombre había sacado una antigua pistola y comenzó a disparar, primero en mi entrepierna; luego en mi estomago; en mi pecho; en mi boca; mis gritos eran sordos ante el estruendo que generaba aquella arma. Finalmente, cuando coloco la punta de su arma en mi cabeza me levante y le clave en la espalda el cuchillo que el me había clavado a mi. Con mis manos llenas de sangre y sintiendo cada uno de sus disparos en mi cuerpo lo ultimo que escuche el estruendo de su pistola, luego todo se volvió blanco.


Parte 2
Hay veces en las que la vida te da la espalda y ya ningún esfuerzo vale la pena para continuar a delante, donde vayas te rechazan y quienes te ven te ignoran, la comida ya no te satisface y mientras mas piensas en el porvenir mas oscuro se torna el futuro, hoy solo veo sufrimiento. Muchos dicen que suicidarse es un escape, otros dicen que es un acto de cobardía, algo contradictorio ya que en un pasado solía ser por honor, para no verse humillado ante los enemigos uno se quitaba la vida a si mismo para poder morir con dignidad ¿Aun existe algo así? .De todas esas formas yo veo el suicidio como  una salvación, mi vida se había transformado en un infierno y pocos eran los buenos recuerdos me quedan de alguna sonrisa pasajera, pero son solo eso, recuerdos, hace años que no saboreo ese sentimiento de alegría ni que gozo de alguna amistad que me acompañe. Penas tengo de sobra y no quiero acumular mas, simplemente quiero descansar en paz.
2 de la madrugada y el ultimo cliente se retira de la farmacia, solo quedaba yo atendiendo aquel turno y me debería encargar de cerrar el negocio pero antes de irme recolecte algunas drogas, desde tranquilizantes hasta pastillas para dormir, lo que sea que sirva para comenzar mi sueño eterno. Ya tenia escrito como moriría, simplemente caería por el puente y gracias al efecto adormecedor de las medicinas dormiría pacíficamente mientras mi cuerpo es ahogado en aquel rió, una muerte perfecta para mí.
Deje mis cosas en la farmacia ya que de todas maneras no las necesitaría mas,  las pastillas que agarre eran de efecto lento así que las tome antes de salir, solo faltaba sentarme en el puente y al dormirme caería al rió pero una vida tan desgraciada lo es hasta el final. Luego de cerrar el negocio me dirigí hacia el puente, solo 7 cuadras caminando en una despejada noche, nadie andaba ya a esa hora por las calles, es como si ya estuviese muerta y nadie más existiera excepto por el, no lo vi venir solo sentí el frió de su cuchillo en mi cuello. Su voz me ayudo a reconocerlo, era aquel ultimo cliente de la farmacia. “Solo siga caminando señorita, quiero llevarla a un lugar muy especial” esas fueron sus palabras. Ya solo faltaban 3 cuadras para llegar a mi planeado destino y la droga había comenzado a hacer efecto, cada paso que daba se hacia mas pesado y los ruidos del rió me taladraban la cabeza, la dosis fue muy fuerte pero trabajaba como había pensado, solo me faltaba saltar en el puente. Un poco de suerte al fin, aquel hombre me apoyo contra el borde del puente de espaldas al rió con la mera intención de abusar de mi, con su cuchillo comenzó a cortar mis ropas desde el pecho hasta la cintura desgarro campera, buzo y remera, si intento escapar caeré al rió, seguramente esa fue su idea, pero también la mía. Mi somnífero había echo efecto: cuando el hombre se distrajo mi cuerpo se inclino hacia atrás por el peso y con un pequeño empujón ya estaba cayendo del puente, aquella caída pareció eterna gracias a la sobredosis, todo ocurría mas lento y podía sentir como se adormecía mi cuerpo, mis pensamientos comenzaban a ralentizarse hasta un punto en el que nada cruzaba por mi mente, solo caía mientras veía la luna por ultima vez antes de que los ojos se me cierren por completo y dormirme. Mi vista ya era negra y sentí el frió del agua cerca de mi cuerpo, lo ultimo que pensé fue “gracias, alfil…”,  pero como si un rayo me hubiese atravesado desperté para ver como todo acababa y sentía el frió, pero no del agua, sino de una bala que lentamente penetraba en mi cabeza  y gracias a esa maldita droga todo sucedía mas lento y el dolor fue prolongado. Aquel hombre se aseguro de que no sobreviviera, vi como la luna se tornaba roja y las sombras devoraban todo lo que veía dejando por ultimo, a lo lejos, la figura de mi asesino,  aquel ultimo cliente de la farmacia quien me dio una muerte dolorosa como ninguna otra, pero una muerte en fin. Gracias.


Parte 3
            Estaba sola en el departamento cunado el policía llego, Julieta estaba en la escuela y yo estaba preparando algo para comer. Aquella visita no había sido ninguna sorpresa, por mas que no había sido planeada yo la estaba esperando.
- Encontramos al hombre que la niña había descripto, una vez que ella lo reconozca como quien la ataco esa noche todo abra terminado. - Dijo el policía con un tono de vos esperanzador.
A mi no me causaba nada, no tenía memoria de aquel incidente ni de días anteriores al incidente, todo lo que se fue lo que me contó la policía y los doctores: Un hombre irrumpió en la farmacia en la que trabajaba, me drogo y luego de un intento de violación me disparo y me tiro por el puente, luego una niña indigente vio lo sucedido y fue por ayuda.
- Muchas gracias, ¿pero que pasara con Julieta cuando ya se haya resuelto el caso? – pregunte. Aquella niña me había estado haciendo compañía desde que entre al hospital hasta que salí, me preocupaba un poco.
- Una vez que ya no sea necesaria como testigo todo dependerá de ella, al no tener ningún hogar al que volver. Podríamos llevarla a un orfanato o podría quedarse con usted. –
- Me gustaría mucho lo segundo- aquella niña me daba seguridad, no quería perderla -Lo hablare con ella mas tarde. -
- Y dígame, ¿Cómo va con el tratamiento sicológico? –
- Bien, de todas formas el doctor me había dicho que el daño cerebral que tuve fue muy grande, de milagro solamente perdí la memoria. –
- Nosotros estuvimos investigando la DD, por lo visto en aquella farmacia para la que trabajo estaban traficando aquella droga. Fue una casualidad que usted la consumiera.-
Según los médicos, cuando aquel hombre me drogo, entre las pastillas que me hizo consumir se encontraba una droga llamada DD “Dead Dream”. Aquella droga posee componentes que te hacen dormir y comienzas a tener sueños lucidos, según el psicólogo el sueño que tuve fue una representación de lo sucedido aquella noche a través de mi subconsciente. Es una droga bastante nueva y aun no se sabe bien como trabaja o que efectos causa en su totalidad, tras este incidente me trasforme en testigo y tuve que ir varias veces a que me realicen análisis.
Me pareció extraño poder recordar aquel horrible sueño a la perfección, cuando me vi a mi misma atada pude sentir no solo dolor físico, también sentía como se fracturaba mi corazón y mi alma. Cual sea la vida que llevaba antes debía de ser muy horrible, no tenía amigos ni familiares a los cuales ir a buscar cuando desperté y si no fuera por aquella niña talvez moriría por culpa de la soledad, le debía demasiado como para dejarla sola. Yo no quería recordar aquella vida que llevaba antes.

Pasados unos minutos mas el policía se retiro y yo continúe cocinando, puede que la vida que tenia ahora no fuera perfecta pero definitivamente era mejor que la anterior. Se me había otorgado una segunda oportunidad de vivir y estaba muy agradecida de ello, no iba a desperdiciarla nuevamente. 

domingo, 26 de febrero de 2012

Fragmento - escena del jardín.

Lo siguiente es una parte de una historia que algún día escribiré, esta era la parte que mas ganas tenia de escribir, espero que no les resulte pesada. 

Alberio había pasado a buscarme por mi habitación,  me pregunto si ya estaba lista como Aries me había pedido. Ya me había bañado y me había vestido con la mejor ropa que podía tener allí, una camisa blanca que me había prestado uno de los chicos y un pantalón de jean oscuro, por más raro que suene esto fue lo más elegante que pude usar en semanas. Me había recortado un poco el pelo y el flequillo, aun seguía muy largo pero era más de lo que podía hacer por mi misma, jamás me había cortado mi propio pelo antes y tenía miedo de arruinarlo. Cerré la habitación y me dispuse a seguir a Alberio.

- Aries me pidió que te lleve hasta su jardín, es un lugar muy especial para ella asique puedes sentirte afortunada – me dijo mientras me sonreía, algo estaban tramando pero me ponía feliz saber eso.

A medida que caminábamos por las escaleras y pasillos de aquel destruido edificio cada vez se encontraba mas limpio, había mas iluminación y las paredes que se encontraban grafiteadas eran cada vez mas artísticas,  de a poco pareciera que ya no me encontraba en aquel conjunto de construcciones abandonadas, sino mas bien en un verdadero hogar. Todavía podía ver por la ventana las demás paredes despintadas, los cables que colgaban de ventana en ventana, podía ver a los demás chicos del grupo charlando, fumando o trabajando con las plantas de la huerta que se encontraba en una de las terrazas. Algo que me producía una sonrisa es que podía verlos felices al fin.
Luego de un tiempo caminando y mas adentrados en la construcción llegamos hasta una sala con una gran puerta que estaba frente a nosotros.

- Allí te están esperando – me dijo tras darme una palmada en la espalda. – estoy seguro que te va a gustar. - y se dispuso a darse media vuelta para volver por donde vinimos.
- Espera! –
- Que sucede? – pregunto.
- ¿Podrías prestarme tu collar? – El de el era como un collar de perro color negro con algunas tachas y una pequeña cadena colgando. Era impropio usar ese tipo de accesorios en mí, pero era algo muy normal en el estilo de los que habitaban aquí, desde ya era raro ver a alguien con penados normales y sin ningún accesorio como muñequeras, cadenas, collares o tatuajes.
- A ver, date vuelta. - Una vez que me gire el me coloco el collar y me lo dejo medio suelto, de modo que no me quede pegado al cuello. – Hace que te veas más como una del grupo, felicidades  -
- Gracias – Le dije mientras veía como me quedaba en un viejo espejo roto que siempre llevaba con migo.
- No, gracias a vos, desde que llegaste Aries cambio mucho, se ve más feliz. - No pude evitar sonreír nuevamente, ya me estaba comenzando a dar vergüenza. – Bueno, aquí te dejo yo.

Alberio era un muy buen chico, tendría unos 26, 7 años mas que yo, siempre me ayudaba en todo y creo que garcías a el había llegado a conocer a Aries, algún día tenería que pensar ver como recomenzarlo. Decidí que eso era algo para pensar en otro momento y atravesé aquella puerta que estaba en frente mío, lo que vi allí me dejo sin habla: la luz solar entraba por algunos agujeros que habían en una cúpula que abarcaba todo el techo de la enorme sala y algunas ventanas que había a lo alto, en el piso había tierra y pasto como si fuera un patio, lleno de canteros con flores y grandes arbustos florados. En el centro de la habitación había una meza que se veía muy vieja, con las patas rodeadas de enredaderas, como la mayor parte de las paredes, y sobre esta una pequeña y vieja radio, se veían algunas sillas con tapizados polvoreados. También podía alcanzarse a ver  que a lo alto de las paredes había vestigios de que debería haber otro piso entre aquel jardín y el techo, piso que debe haber sido derrumbado para dar lugar a mas plantas y una mayor entrada de luz.
Yo me encontraba en una pequeña plataforma y para bajar hasta el jardín tenia que decender por una pequeña escalera que habían hecho allí, debajo se encontraba Aries esperándome. Ella estaba muy diferente a lo usual, en lugar de su típica musculosa llevaba una camisa blanca y un chaleco abotonado negro, que combinaba con un jean oscuro, pero a pesar de su elegancia ella se encontraba descalza, cosa que de todas formas era mas elegante que las sucias zapatillas que yo tenia puestas. Su peinado era ligeramente diferente al usual, desde ya el hecho de que no este usando los pircings de su labio, nariz y ceja la hacían ver muy diferente, tenia el lado derecho de la cabeza rapado, dejándose ver su tatuaje con forma de cuerno de carnero, su flequillo largo se encontraba sujetado para atrás mientras que el resto del pelo estaba cortito, mas de lo usual.

- Pensé que usarías un vestido, ahora las dos parecemos chicos. – Me dijo inmediatamente cuando me vio.
- Es lo único que pude conseguir! No hay muchas posibilidades aquí. – aunque tampoco me había esforzado mucho debo admitir – No de mi estilo…
- Ese collar no parece de tu estilo – Dijo mientras se aceraba para verlo bien. – Pero tampoco te queda mal –
- Gracias. – me gusto tener su aceptación, ella ahora se dirigía hacia la meza asique no me tenia que tapar mi sonrisa
- Este es mi lugar favorito de toda la construcción – dijo mientras se daba vuelta a mirarme –En este jardín puedo relajarme, respirar profundamente, inspirarme y hacer lo que yo desee sin que los ojos de nadie me estén mirando como si fuera alguien superior, aunque no lo parezca puede ser algo agotador. – Se apoyó contra la mesa y comenzó a desabrocharse el primer botón del cuello de la camisa – Vestirse así también lo es.
- Es porque ese botón casi nadie se lo abrocha – Me acerque a ayudarla ya que estaba tratando de desabrocharse con una mano y estaba teniendo dificultades – En todo esto, ¿porque estas en patas?
- No tenía ningún calzado que vaya bien con la ocasión, y además me gusta sentir el pasto en mis pies. – Ahora que ella lo decía tenia bastante sentido, ¡Yo tampoco tenia! - ¿Qué estas haciendo? – me había arrodillado y comenzado a desatarme los cordones.
- Quitándome estas sucias zapatillas, es verdad que no tiene sentido usarlas aquí - ella se comenzó a reír cuando se lo dije.
Ella estiro el brazo hacia mi – Me sorprende que todavía no me hayas preguntado porque te pedí que vinieras –
Le tome el brazo como para que me ayude a levantarme – También tendría que preguntarte porque te quitaste tus pircings en ese caso. – Tire de su brazo como para levantarme pero por lo visto estaba distraída y las dos caímos al piso, ella encima mío – perdón!
- No hay problema – me dijo tras acariciar un poco mi pelo. – Quería agradecerte por todo, por  ayudarme, de alguna manera especial. -
- ¿Es…Especial? – respondí totalmente sonrojada, ella se levanto al ver que me sentia un poco incomoda.
- Si, recuerdo lo que me contabas de cuando aun estabas con tu familia, de los bailes elegantes y las fiestas, siempre decías que extrañabas esas cosas. – Esta vez hizo mas fuerza para ayudarme a ponerme de pie. – ¿Todavía lo extrañas?
- Si, pero ya no queda nadie de mi familia y de aquel circulo de familias con las que se organizaban esos eventos, ya sabes la historia. – me ponía un poco triste recordar aquel incidente.
- Hace poco vi que fuiste a la habitación de películas cuando algunas nenas estaban viendo una de las películas, parecías más emocionada que ellas. –
- ¡¿Me habías estado siguiendo?! –
- No, fue casualidad. – Dijo mirando para otro lado, obviamente no le creí - ¿Esa película era la bella y la bestia?  
- Si, una de mis favoritas, de más chica la adoraba, me trajo muchos recuerdos – Mientras yo hablaba Aries encendió aquella vieja radio y un vals comenzó a sonar.
- Me preguntaba si podría ser tu príncipe en este baile –
- ¿por eso te quitaste tus aros? –
- Si, se supone que una debe ser más elegante en estas cosas, almenos eso leí. – Extendió nuevamente su brazo, esta vez esperando que la tome de la mano  – Pero debo advertirte, por más que lea y vea videos no significa que sepa como bailar. –
La tome de la mano y me acomode en posición – Yo puedo guiarte esta vez –
- Seria un placer – dijo sonriendome.
 - Pero no quiero que seas mi príncipe, si este fuera el caso como en la película preferiría que te quedes siendo vos misma, la bestia que sos siempre. –
- Tonta – esta vez ella se sonrojó.

Así estuvimos bailando varias horas, enseñándole pasó tras paso y movimiento tras movimiento al son de aquella melodía. Esto me traía cientos de recuerdos de mi pasado, cosa que hizo que se me caiga una lágrima que no sabia si era tristeza o alegría, fue muy lindo de su parte tratar de revivir aquel sentimiento. Repentinamente antes de que una de las canciones terminaran ella me abrazo fuertemente.

- Julieta - su voz se oía muy baja – Ese es mi verdadero nombre.
- Suena muy novelesco –
- Por eso no me gusta – Ella comenzó a ponerme todo su peso sobre mi para hacerme caer nuevamente. – Sos la uncía que lo sabe ahora, sentite feliz de eso. – Una vez que nos caímos nuevamente ella me miro seria, como hace mucho no lo había hecho. – Sabes, si existiera la posibilidad de que volvieras a tu vieja vida, yo no te ayudaría a regresar –
- ¿Por qué dices eso? – su mirada era muy seria y su voz repentinamente muy fría - ¿Qué sucede?
- No quisiera que tengas otra vida que no sea aquí. – Me agarro fuertemente de mis manos y me beso. Un par de minutos pasaron y ella abrió los ojos, pudo ver unas lagrimas saliendo de mis ojos y entonces alejo sus labios de los míos. – Perdón.
- es verdad que extraño todo lo demás – dije sin dejar de mirarla ni un segundo – pero si volviera extrañaría mucho mas estar aquí.

Unas lágrimas se le escaparon pero llegue a secarlas con el puño de mi camisa. Una vez las dos senadas en el piso ella me beso nuevamente y me abrazo. Así estuvimos una al lado de la otra hasta que la brillante luz del sol dejo de iluminar aquel verde jardín.

Lastima que aquel momento mucho no iba a durar, Al anochecer las alarmas comenzaron a sonar y desde algunos de los agujeros de las paredes podíamos ver la conmoción, algunas personas armadas habían ingresado en la construcción., aquellos que creíamos que habíamos evitado nos encontraron, y venían nuevamente por mí. Poco tiempo paso hasta que se comenzaron a oír los gritos y los golpes fuera del jardín, estaban preparados y sabían mi ubicación. Esto estaba muy mal.

Julieta, Aries, tomo fuertemente mi mano y me dijo -No van a llevarte a ningún lado, tu hogar esta aquí -
- Lo se. -