Lo siguiente es una parte de una historia que algún día escribiré, esta era la parte que mas ganas tenia de escribir, espero que no les resulte pesada.
Alberio había pasado a buscarme por mi habitación, me pregunto si ya estaba lista como Aries me había pedido. Ya me había bañado y me había vestido con la mejor ropa que podía tener allí, una camisa blanca que me había prestado uno de los chicos y un pantalón de jean oscuro, por más raro que suene esto fue lo más elegante que pude usar en semanas. Me había recortado un poco el pelo y el flequillo, aun seguía muy largo pero era más de lo que podía hacer por mi misma, jamás me había cortado mi propio pelo antes y tenía miedo de arruinarlo. Cerré la habitación y me dispuse a seguir a Alberio.
- Aries me pidió que te lleve hasta su jardín, es un lugar muy especial para ella asique puedes sentirte afortunada – me dijo mientras me sonreía, algo estaban tramando pero me ponía feliz saber eso.
A medida que caminábamos por las escaleras y pasillos de aquel destruido edificio cada vez se encontraba mas limpio, había mas iluminación y las paredes que se encontraban grafiteadas eran cada vez mas artísticas, de a poco pareciera que ya no me encontraba en aquel conjunto de construcciones abandonadas, sino mas bien en un verdadero hogar. Todavía podía ver por la ventana las demás paredes despintadas, los cables que colgaban de ventana en ventana, podía ver a los demás chicos del grupo charlando, fumando o trabajando con las plantas de la huerta que se encontraba en una de las terrazas. Algo que me producía una sonrisa es que podía verlos felices al fin.
Luego de un tiempo caminando y mas adentrados en la construcción llegamos hasta una sala con una gran puerta que estaba frente a nosotros.
- Allí te están esperando – me dijo tras darme una palmada en la espalda. – estoy seguro que te va a gustar. - y se dispuso a darse media vuelta para volver por donde vinimos.
- Espera! –
- Que sucede? – pregunto.
- ¿Podrías prestarme tu collar? – El de el era como un collar de perro color negro con algunas tachas y una pequeña cadena colgando. Era impropio usar ese tipo de accesorios en mí, pero era algo muy normal en el estilo de los que habitaban aquí, desde ya era raro ver a alguien con penados normales y sin ningún accesorio como muñequeras, cadenas, collares o tatuajes.
- A ver, date vuelta. - Una vez que me gire el me coloco el collar y me lo dejo medio suelto, de modo que no me quede pegado al cuello. – Hace que te veas más como una del grupo, felicidades -
- Gracias – Le dije mientras veía como me quedaba en un viejo espejo roto que siempre llevaba con migo.
- No, gracias a vos, desde que llegaste Aries cambio mucho, se ve más feliz. - No pude evitar sonreír nuevamente, ya me estaba comenzando a dar vergüenza. – Bueno, aquí te dejo yo.
Alberio era un muy buen chico, tendría unos 26, 7 años mas que yo, siempre me ayudaba en todo y creo que garcías a el había llegado a conocer a Aries, algún día tenería que pensar ver como recomenzarlo. Decidí que eso era algo para pensar en otro momento y atravesé aquella puerta que estaba en frente mío, lo que vi allí me dejo sin habla: la luz solar entraba por algunos agujeros que habían en una cúpula que abarcaba todo el techo de la enorme sala y algunas ventanas que había a lo alto, en el piso había tierra y pasto como si fuera un patio, lleno de canteros con flores y grandes arbustos florados. En el centro de la habitación había una meza que se veía muy vieja, con las patas rodeadas de enredaderas, como la mayor parte de las paredes, y sobre esta una pequeña y vieja radio, se veían algunas sillas con tapizados polvoreados. También podía alcanzarse a ver que a lo alto de las paredes había vestigios de que debería haber otro piso entre aquel jardín y el techo, piso que debe haber sido derrumbado para dar lugar a mas plantas y una mayor entrada de luz.
Yo me encontraba en una pequeña plataforma y para bajar hasta el jardín tenia que decender por una pequeña escalera que habían hecho allí, debajo se encontraba Aries esperándome. Ella estaba muy diferente a lo usual, en lugar de su típica musculosa llevaba una camisa blanca y un chaleco abotonado negro, que combinaba con un jean oscuro, pero a pesar de su elegancia ella se encontraba descalza, cosa que de todas formas era mas elegante que las sucias zapatillas que yo tenia puestas. Su peinado era ligeramente diferente al usual, desde ya el hecho de que no este usando los pircings de su labio, nariz y ceja la hacían ver muy diferente, tenia el lado derecho de la cabeza rapado, dejándose ver su tatuaje con forma de cuerno de carnero, su flequillo largo se encontraba sujetado para atrás mientras que el resto del pelo estaba cortito, mas de lo usual.
- Pensé que usarías un vestido, ahora las dos parecemos chicos. – Me dijo inmediatamente cuando me vio.
- Es lo único que pude conseguir! No hay muchas posibilidades aquí. – aunque tampoco me había esforzado mucho debo admitir – No de mi estilo…
- Ese collar no parece de tu estilo – Dijo mientras se aceraba para verlo bien. – Pero tampoco te queda mal –
- Gracias. – me gusto tener su aceptación, ella ahora se dirigía hacia la meza asique no me tenia que tapar mi sonrisa
- Este es mi lugar favorito de toda la construcción – dijo mientras se daba vuelta a mirarme –En este jardín puedo relajarme, respirar profundamente, inspirarme y hacer lo que yo desee sin que los ojos de nadie me estén mirando como si fuera alguien superior, aunque no lo parezca puede ser algo agotador. – Se apoyó contra la mesa y comenzó a desabrocharse el primer botón del cuello de la camisa – Vestirse así también lo es.
- Es porque ese botón casi nadie se lo abrocha – Me acerque a ayudarla ya que estaba tratando de desabrocharse con una mano y estaba teniendo dificultades – En todo esto, ¿porque estas en patas?
- No tenía ningún calzado que vaya bien con la ocasión, y además me gusta sentir el pasto en mis pies. – Ahora que ella lo decía tenia bastante sentido, ¡Yo tampoco tenia! - ¿Qué estas haciendo? – me había arrodillado y comenzado a desatarme los cordones.
- Quitándome estas sucias zapatillas, es verdad que no tiene sentido usarlas aquí - ella se comenzó a reír cuando se lo dije.
Ella estiro el brazo hacia mi – Me sorprende que todavía no me hayas preguntado porque te pedí que vinieras –
Le tome el brazo como para que me ayude a levantarme – También tendría que preguntarte porque te quitaste tus pircings en ese caso. – Tire de su brazo como para levantarme pero por lo visto estaba distraída y las dos caímos al piso, ella encima mío – perdón!
- No hay problema – me dijo tras acariciar un poco mi pelo. – Quería agradecerte por todo, por ayudarme, de alguna manera especial. -
- ¿Es…Especial? – respondí totalmente sonrojada, ella se levanto al ver que me sentia un poco incomoda.
- Si, recuerdo lo que me contabas de cuando aun estabas con tu familia, de los bailes elegantes y las fiestas, siempre decías que extrañabas esas cosas. – Esta vez hizo mas fuerza para ayudarme a ponerme de pie. – ¿Todavía lo extrañas?
- Si, pero ya no queda nadie de mi familia y de aquel circulo de familias con las que se organizaban esos eventos, ya sabes la historia. – me ponía un poco triste recordar aquel incidente.
- Hace poco vi que fuiste a la habitación de películas cuando algunas nenas estaban viendo una de las películas, parecías más emocionada que ellas. –
- ¡¿Me habías estado siguiendo?! –
- No, fue casualidad. – Dijo mirando para otro lado, obviamente no le creí - ¿Esa película era la bella y la bestia?
- Si, una de mis favoritas, de más chica la adoraba, me trajo muchos recuerdos – Mientras yo hablaba Aries encendió aquella vieja radio y un vals comenzó a sonar.
- Me preguntaba si podría ser tu príncipe en este baile –
- ¿por eso te quitaste tus aros? –
- Si, se supone que una debe ser más elegante en estas cosas, almenos eso leí. – Extendió nuevamente su brazo, esta vez esperando que la tome de la mano – Pero debo advertirte, por más que lea y vea videos no significa que sepa como bailar. –
La tome de la mano y me acomode en posición – Yo puedo guiarte esta vez –
- Seria un placer – dijo sonriendome.
- Pero no quiero que seas mi príncipe, si este fuera el caso como en la película preferiría que te quedes siendo vos misma, la bestia que sos siempre. –
- Tonta – esta vez ella se sonrojó.
Así estuvimos bailando varias horas, enseñándole pasó tras paso y movimiento tras movimiento al son de aquella melodía. Esto me traía cientos de recuerdos de mi pasado, cosa que hizo que se me caiga una lágrima que no sabia si era tristeza o alegría, fue muy lindo de su parte tratar de revivir aquel sentimiento. Repentinamente antes de que una de las canciones terminaran ella me abrazo fuertemente.
- Julieta - su voz se oía muy baja – Ese es mi verdadero nombre.
- Suena muy novelesco –
- Por eso no me gusta – Ella comenzó a ponerme todo su peso sobre mi para hacerme caer nuevamente. – Sos la uncía que lo sabe ahora, sentite feliz de eso. – Una vez que nos caímos nuevamente ella me miro seria, como hace mucho no lo había hecho. – Sabes, si existiera la posibilidad de que volvieras a tu vieja vida, yo no te ayudaría a regresar –
- ¿Por qué dices eso? – su mirada era muy seria y su voz repentinamente muy fría - ¿Qué sucede?
- No quisiera que tengas otra vida que no sea aquí. – Me agarro fuertemente de mis manos y me beso. Un par de minutos pasaron y ella abrió los ojos, pudo ver unas lagrimas saliendo de mis ojos y entonces alejo sus labios de los míos. – Perdón.
- es verdad que extraño todo lo demás – dije sin dejar de mirarla ni un segundo – pero si volviera extrañaría mucho mas estar aquí.
Unas lágrimas se le escaparon pero llegue a secarlas con el puño de mi camisa. Una vez las dos senadas en el piso ella me beso nuevamente y me abrazo. Así estuvimos una al lado de la otra hasta que la brillante luz del sol dejo de iluminar aquel verde jardín.
Lastima que aquel momento mucho no iba a durar, Al anochecer las alarmas comenzaron a sonar y desde algunos de los agujeros de las paredes podíamos ver la conmoción, algunas personas armadas habían ingresado en la construcción., aquellos que creíamos que habíamos evitado nos encontraron, y venían nuevamente por mí. Poco tiempo paso hasta que se comenzaron a oír los gritos y los golpes fuera del jardín, estaban preparados y sabían mi ubicación. Esto estaba muy mal.
Julieta, Aries, tomo fuertemente mi mano y me dijo -No van a llevarte a ningún lado, tu hogar esta aquí -
- Lo se. -